jueves, 19 de mayo de 2016

Fallujah: Dreamless (2016)

Sólidos aunque ya no sorprenden. 

El paso desde el debutante The harvest wombs (2011) a The flesh prevails (2014) se sintió positivamente en Fallujah. Lamentablemente este último contó con una de las mezclas de sonido más molestas de los últimos tiempos (lo cual no es poco decir considerando la guerra del ruido que vivimos) pero independiente de aquello, el crecimiento de la banda entre un trabajo y otro fue evidente, lo cual logró situar al álbum entre las cosas interesantes que hemos oído por estos años dentro del mundo de la música extrema.

Lo de Fallujah es death técnico, tan agresivo y bestial como cualquier banda clásica del género, que incorpora además elementos progresivos en sus estructuras más uno que otro ambiente generado con guitarras e incluso teclados. Así como suena, lo de estos tipos la verdad es que no deja de sorprender gratamente aunque dicha sea la verdad: en esta ocasión no la han agarrado tan de lleno como si hicieron en The flesh prevails. 

Abren esta vez con los ambientes de 'Face of death', la cual tras dos minutos de buena introducción instrumental da paso a la agilidad de 'Adrenaline', que es pura brutalidad gutural. 'The void alone' continuará con esta linea aunque a medio tema se marcara una exquisita pausa que desembocará en una violenta explosión final. Los muros de guitarras que acompañan la precisión técnica de Fallujah volverán a aparecer en canciones como 'Abandon' o 'Scar queen', las cuales desembocarán en la instrumental 'Dreamless' (la canción). Hasta aquí todo suena bastante bien aunque convencional y continuista en relación a lo propuesto dos años atrás. 'The prodigal son' y 'Amber gaze' de hecho, sostienen la linea general del disco: death muy agresivo que cuenta con capas de guitarras en el fondo. 

Hacia el final del álbum suenan un par de propuestas más experimentales, me refiero a los teclados y sugerentes ritmos de 'Fidelio' o 'Les silences' (¿aviso o advertencia respecto a la dirección que podría tomar la banda en el futuro?) pero ciertamente a estas alturas las cartas se han jugado hace rato por lo más allá del saludo a la bandera el asunto no llega. Abandonamos así un buen trabajo, ejecutado con precisión quirúrgica y que continúa incorporando elementos que a estas alturas podríamos calificar de propios, sin embargo, el cambio de dirección me parece necesario. Dicho en simple: en esta dirección tal parece que, más allá de cumplir, ya no se puede avanzar más. 


6,5 / 10
Cumple y algo más...




Otras reseñas de Fallujah:

viernes, 13 de mayo de 2016

Woods: City Sun Eater In The River Of Light (2016)

Apostando sobre seguro. 

Fue uno de los grandes álbumes de 2014 (en opinión de quien escribe solo superado ese año por la maravilla de The War on drugs) y por cierto el mejor en la carrera de Woods, uno en donde su tradicional folk logró ampliar latitudes y conectar con un público no habitual, entre quienes me incluyo. Vuelven entonces dos años más tarde con el desafío bajo el brazo de "estar a la altura", frente a lo cual la banda ha optado por trabajar dentro de su zona de confort y apostar a seguro. ¿Es este un aspecto necesariamente negativo? No. Los cuarenta minutos que Woods regala en esta ocasión seguramente convencerán sin dificultad a quienes siguen a la banda aunque claro, en la comparación con With light and with love quedan algo opacos. 

Se cargan esta vez al medio tiempo tan característico de la banda, encontrando una serie de agradables melodías fáciles de llevar pero en general muy inofensivas, siendo aquello quizás lo que más he extrañado escuchando y escuchando el disco, la falta de garra y ganas de romper algún esquema. La osadía llega a cuentagotas en City sun eater in the river of light, básicamente pasando la mitad del álbum, momento en que nos encontramos con 'The take' y la jugada psicodélica que es 'I see in the dark', con seguridad lo más adictivo y atractivo que contiene el disco. Sin embargo, antes de todo esto tuvimos que pasar por una serie de medios tiempos excesivamente correctos, como es el caso de 'Creature comfort' o 'Morning light', que malos temas no son pero nadan sobre una cadencia que como música de fondo para un jueves laboral viene bien pero mucho más que aquello no propone.

Cumplen de todas maneras Woods, tras una década de existencia y un montón de discos bajo el brazo me parece han logrado al fin el ansiado equilibrio aunque queda sembrada la incertidumbre frente a su futuro: ¿Fue With light and with love un destello creativo que no se volverá a repetir o la banda aún es capaz de entregar algo más ? El tiempo hablará.

6/10
Bueno, cumple.


Otras reseñas de Woods:
2014 // With light and with love

lunes, 9 de mayo de 2016

Refritos: Public Image Ltd. Vs Yeah Yeah Yeahs

Odio cuando me ocurre esto. Odio descubrir el que un tema de aquellos con los que uno goza en realidad no es más que un refrito y se sienta sobre alguna melodía olvidada por las nuevas generaciones. El hecho probablemente ocurre muchísimas más veces de las que notamos, sin embargo, cuando lo descubrimos es imposible no gesticular una decepcionante mueca.

Tampoco voy a matar a los Yeah yeah yeahs por esto, pero bueno, digamos que desde hoy la fantástica 'Heads will roll' ya no sabrá de la misma forma para mi. Y es que esa melodía alguien ya la había tocado de manera casi idéntica ... 30 años atrás. 



Algo eso si hay que darle a los Yeah yeah yeahs. La melodía no será de ellos pero al menos en materia de arreglos mejoraron bastante el asunto, no? ¡La original de PiL es rematadamente mala...!


viernes, 6 de mayo de 2016

PJ Harvey : The Hope Six Demolition Project (2016)

Única en su especie. 

En medio de un mar de artistas femeninas cuyas temáticas no escapan del amor, desamor y relaciones varias, una mujer como PJ Harvey enaltece al género. Y es que ella es sencillamente única. 

Tras haber entregado uno de los mejores discos de su carrera y, en opinión de quien escribe, el mejor álbum de todo 2011, Polly Jean Harvey vuelve a la carga. Se ha tomado su tiempo para ello aunque direcciones musicales no ha modificado demasiadas, de ahí que The hope six demolition proyect corra desde ya un serio riesgo: quedar empantanado bajo la sombra de su antecesor. Sin embargo, esta mujer anda tocada por la dicha, por lo que pese a la odiosa e inevitable comparación me parece vuelve a salir bien parada. 

Y es que si Let England shake fue un álbum enfocado en el historial bélico de Inglaterra esta vez la mujer ha decidido entregar su aguda mirada acerca del dolor desde otras perspectivas y lugares del mundo. Su nuevo álbum se ha inspirado particularmente en tres sitios: Afganistan, Kosovo y Washington D.C, contextos que la mujer visitó durante estos años junto al fotógrafo Seamus Murphy y desde donde surgieron todas las canciones e historias que componen su nuevo trabajo. Las miradas entonces varían pero la fiereza sigue ahí, intacta. De esta manera PJ Harvey realiza su ejercicio nuevamente con elegancia, inteligencia y estilo, regalando ciertos matices pero siendo igual de cruda y efectiva, aunque a diferencia de lo abordado en su anterior álbum, esta vez  ha decidido desempolvar las guitarras (en compañía de Flood y John Parish en producción), algo que se aprecia de inmediato en la apertura con la coreable 'The community of hope', seguida de una golpeada 'The ministry of defeance'. Siguiendo con las canciones, tendría que mencionar los momentazos que regalan 'A line in the sand', con esos exquisitos agudos llevados al límite por la vocalista, 'Near the memorials of Vietnam of Lincoln' (otra que apunta a la canción himno estilo 'Give peace a chance' de John Lennon) o ´Medicinals' pero ciertamente el nivel general del disco es regular y cumple a cabalidad. 

Superar una obra maestra resulta imposible pero a sabiendas de aquello, The hope six demolition proyect es un álbum que merece de tu tiempo. Los años avanzan, ya son prácticamente 25 de carrera para PJ Harvey, por lo que evidenciar el nivel creativo, la dedicación y personalidad que la mujer continúa colocando en cada uno de sus proyectos no puede sino llevarnos a admirarla cada vez más. 

¿Canciones? 'The ministry of defeance', 'Near the memorials of Vietnam of Lincoln' y ´Medicinals'

7/10
Muy bueno.


Otras reseñas de PJ Hayvey:
2011 / Let England Shake

martes, 3 de mayo de 2016

Adelanto: Radiohead // Burn The Witch


Lo primero que quisiese transmitir frente al regreso de Radiohead es el gusto de volver a percibir a la banda y no a Thom Yorke en solitario, que era lo que transmitió aquel 'Lotus flower' de 2011 seguido de un confuso King of limbs. De paso también tenemos a los ingleses retomando el "formato canción", con una estructura tradicional y una extensión que no va más allá de lo preciso, pese a que el tema en materia de arreglos no se queda. Todo esto parece indicar, aunque aún de manera muy somera, el que esta vez los tipos se han tomado el asunto un poco más en serio.

Que el tiempo haga lo suyo pero por ahora recibimos con gusto este 'Burn the witch', lo nuevo de Radiohead tras cinco años de silencio. ¡Bienvenidos sean!

domingo, 1 de mayo de 2016

Ihsahn: Arktis (2016)

Por sobre el bien y el mal.

A quince años de haberse editado el último registro en estudio de la mítica banda de black metal Emperor, su líder y principal creativo continúa volando con alas propias. Como alguna vez en su momento hizo Rob Halford o el mismísimo Bruce Dickinson, Vegard Sverre Tveitan (a.k.a Ihsahn) se enmarca dentro de aquellos valientes que contra todo pronóstico ha decidido nadar contra corriente y desmarcarse de la nostalgia. Con este, son seis discos en una década (ojo al dato: más de los que editó junto a Emperor), los cuales lo han guiado por un camino que en ocasiones ha conectado de alguna forma con su pasado (Angl/After de 2008/2010 respectivamente) mientras que en otro se ha lanzado con mayor fuerza a la experimentación (Eremita/Das Seelenbrechen de 2012/2013). Arktis continúa entonces aquella senda indagatoria en donde Ihsahn de alguna manera ha querido ir más allá de lo esperado, pidiendo consejo a varios cercanos (ha trabajado acá con Einar Solberg de Leprous y Matt Heafy de Trivium, entre otros), tocando prácticamente todo lo que suena en el álbum e incorporando una serie de interesantes arreglos que definitivamente han llegado para quedarse y enriquecer su trabajo, consagrándolo de paso como uno de los creativos más talentosos del momento. 

Nos encontramos así con un álbum por sobretodo diverso y que, a diferencia de su antecesor de 2013, no se vuelve pesado en ningún momento. Ihsahn dispara en múltiples direcciones esta vez, dando la partida con bastante dinámica en 'Disassembled', que se sostiene sobre un sólido riff de guitarra e incorpora melódicos quiebres y coros en donde se aprecia el aporte vocal del mencionado Einar Solberg, para luego dar paso a la oscuridad de 'Mass darkness', una de aquellas que sin medias tintas apunta directo a la médula del metalero. Igual de efectiva, aunque con mayores matices en materia de arreglos resulta ser 'My heart is of the north' mientras que la pasada por 'South winds' + 'In the vault' desenfunda totalmente el abanico creativo que Ihsahn ha querido abarcar en esta ocasión, la primera abre con unos teclados a la Rammstein y durante casi seis minutos entrega una notable estructura que es intensa pese a jamás reventar como uno habría esperado mientras que la segunda regala notables explosiones en los coros (excelentes juegos vocales acá). 

Entrando en el nudo del disco aparece 'Until I too dissolve', una en donde Ihsahn se disfraza de Devin Townsend para moverse entre lo melódico y lo gutural, le sigue el metal progresivo de 'Pressure', una pausa en las revoluciones de la mano de 'Frail' + 'Crooked red line', las cuales deambulan entre lo acústico y lo eléctrico incorporando incluso arreglos de saxo en algún momento para llegar así al espectacular cierre que propone 'Celestial violence', probablemente el mejor tema de todo el trabajo. 

No hay segundo de desperdicio en los 50 minutos de música que Ihsahn nos ha regalado esta vez y que seguramente se enmarcarán dentro de lo mejor que oiremos en este 2016. Creativamente hablando el noruego ha sabido nutrirse y escuchar a esta nueva generación de músicos jóvenes que se ubica por sobre cualquier tipo de etiqueta, lo cual inevitablemente lo sitúa lejos del black metal purista que él mismo ayudó a consolidar dos décadas atrás, sin embargo, su grandeza reside precisamente ahí, en la capacidad que ha desarrollado para no estancarse y no necesitar (aún) de la nostalgia para sobre vivir. 

9 / 10

¡Brillante!

miércoles, 27 de abril de 2016

Deftones: Gore (2016)

Intentando ir por más...

Hay varios puntos que debemos darle a Deftones. Primero el haber sido capaces de sacarle cuerpos y cuerpos de ventaja en materia creativa a cualquiera de sus pares generacionales (digamos, toda esa olvidable camada de bandas nu metal). Segundo, hasta hoy el no tener un disco ni medianamente malo, que no es poco eh? Siete de siete en veinte años de existencia no es poco. Y tercero, el ser absolutamente únicos. A todo lo anteriormente dicho agregaría ahora un nuevo elemento a favor: el lanzar en pleno 2016 su álbum más arriesgado en al menos una década. 

Esto a propósito de Gore, once canciones que en casi cincuenta minutos efectivamente logran alcanzar ese ansiado equilibrio entre un sonido plenamente asentado y suficiente frescura como para seguir pareciendo interesantes para alguien que les viene siguiendo la pista incluso desde siempre. Encontramos acá por tanto buenas canciones, varias de ellas efectivamente apegadas al formato Deftones y que se concentran principalmente en la Cara A del disco, en cosas como 'Prayers / triangles' o 'Hearts / wires' buscando ese sonido lánguido en su recorrido pero capaz de ir encontrando explosiones en el camino, así como en 'Acid hologram', 'Doomed user' (una que perfectamente pudo entrar en los anteriores Diamond eyes o Koi no yokan) o 'Geometric headdress' yendo hacia zonas bastante más profundas en términos de atmósferas, también con mayor peso en esos riffs de Stephen Carpenter.  Sin embargo, en medida que el álbum avance observaremos en esta versión de la banda la intención de ir por más, de no conformarse con reiterar un sonido que a estas alturas suena marca de la casa. Destacan ahí cosas como 'Pittura infamante' o 'Xenon', canciones donde les percibimos encontrando estructuras y momentos melódicamente atractivos, así como en 'Phantom bride' (sin lugar a dudas la gran joya del álbum) jugando de manera impecable con las intensidades y en 'Gore' (la canción) nuevamente yendo hacia la arista más metal de la banda (Chino Moreno está genial en ambas). 

Como aspecto negativo para el disco está la producción a cargo de Matt Hyde, un tipo que el pasado trabajó con diversidad de bandas, desde No doubt a Monster magnet pero acá realmente no sé en qué estaba pensando. Hay que decirlo con todas sus letras: el álbum suena pésimo, es un tarro que de entrada cuesta disfrutar. Sabemos que no hablamos de una banda particularmente pulcra en cuanto a su sonido de estudio pero me parece que esta vez en materia de ruido sobrepasaron los límites tolerables. Dicho en simple: Gore no se puede oír en volumen alto sencillamente porque molesta. ¡Y el no poder escuchar rock a todo lo que da debería ser considerado un crimen!  

Con todo, el más reciente trabajo de Deftones se encuentra lejos de funcionar como un mero calco de sus antecesores. El álbum efectivamente concentra en su primera mitad un puñado de temas de sello identitario, sin embargo, en adelante desarrolla riesgo y encuentra melodías notables. Para una banda con dos décadas de existencia a cuesta, no es poco...

¿Canciones? 'Prayers / triangles', 'Acid hologram' y 'Phantom bride'.

7,8 /10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Deftones: