El paso desde el debutante The harvest wombs (2011) a The flesh prevails (2014) se sintió positivamente en Fallujah. Lamentablemente este último contó con una de las mezclas de sonido más molestas de los últimos tiempos (lo cual no es poco decir considerando la guerra del ruido que vivimos) pero independiente de aquello, el crecimiento de la banda entre un trabajo y otro fue evidente, lo cual logró situar al álbum entre las cosas interesantes que hemos oído por estos años dentro del mundo de la música extrema.
Lo de Fallujah es death técnico, tan agresivo y bestial como cualquier banda clásica del género, que incorpora además elementos progresivos en sus estructuras más uno que otro ambiente generado con guitarras e incluso teclados. Así como suena, lo de estos tipos la verdad es que no deja de sorprender gratamente aunque dicha sea la verdad: en esta ocasión no la han agarrado tan de lleno como si hicieron en The flesh prevails.
Abren esta vez con los ambientes de 'Face of death', la cual tras dos minutos de buena introducción instrumental da paso a la agilidad de 'Adrenaline', que es pura brutalidad gutural. 'The void alone' continuará con esta linea aunque a medio tema se marcara una exquisita pausa que desembocará en una violenta explosión final. Los muros de guitarras que acompañan la precisión técnica de Fallujah volverán a aparecer en canciones como 'Abandon' o 'Scar queen', las cuales desembocarán en la instrumental 'Dreamless' (la canción). Hasta aquí todo suena bastante bien aunque convencional y continuista en relación a lo propuesto dos años atrás. 'The prodigal son' y 'Amber gaze' de hecho, sostienen la linea general del disco: death muy agresivo que cuenta con capas de guitarras en el fondo.
Hacia el final del álbum suenan un par de propuestas más experimentales, me refiero a los teclados y sugerentes ritmos de 'Fidelio' o 'Les silences' (¿aviso o advertencia respecto a la dirección que podría tomar la banda en el futuro?) pero ciertamente a estas alturas las cartas se han jugado hace rato por lo más allá del saludo a la bandera el asunto no llega. Abandonamos así un buen trabajo, ejecutado con precisión quirúrgica y que continúa incorporando elementos que a estas alturas podríamos calificar de propios, sin embargo, el cambio de dirección me parece necesario. Dicho en simple: en esta dirección tal parece que, más allá de cumplir, ya no se puede avanzar más.
6,5 / 10
Cumple y algo más...





