domingo, 26 de julio de 2026

Paul McCartney : The Boys Of Dungeon Lane (2026)

 "En su más pura esencia..."

Me gusta repetir esa teoría de que Paul McCartney nos ha regalado un GRAN álbum por década. Sin embargo, en medida que avanza el tiempo, cada vez que el inglés lo vuelve a hacer nos invade esa sensación de incredulidad ante lo que presenciamos, y es que... ¿Cómo es posible que a estas alturas, en pleno 2026, tras más de sesenta años de carrera, el vocalista sea capaz de entregarnos un disco como The boys of Dungeon Lane? Pero así es. Estamos ante el creador contemporáneo más grande que ha parido la tierra y demás está decir el que es un verdadero privilegio el tenerlo aún creando, entregándonos "con lo que le queda" un álbum de esta magnitud... 

Lo que tenemos acá por tanto son catorce canciones que vuelven a mostrar a McCartney en su más pura esencia, dedicado principalmente a la generación de fantásticas y sensibles melodías. The boys of Dungeon Lane no es un disco ostentoso en cuanto arreglos, sus canciones rondan los dos a cuatro minutos, son piezas por lo general simples y sobrias pero que poseen el mérito de desbordar magia en cada una de sus estrofas, puentes y coros. Habrán momentos eso si en que las estructuras vayan por más y se muestren cambiantes, lo que hace en 'As you lie there' es notable, por ejemplo, yendo desde la calma del acústico a la fuerza rockera con los coros, lo mismo con ese quiebre acelerado y maravilloso que regala en el minuto final de 'Mountain top' (2:55 en adelante) que no hace si no recordar los momentos más gloriosos y creativos que vivió junto a los Wings, sin embargo, el resto del álbum se moverá entre movimientos menos bruscos. 

Encontraremos por supuesto pasajes cargados a la absoluta calma e intimidad en donde McCartney se lanza al acústico como solo él sabe hacer entre canciones tremendamente sensibles y humanas como 'Days we left behind' (que joya, por favor...) reflexionando una vez más en torno al inevitable e implacable paso del tiempo ("Nada se mantiene igual / Nada viene a mi mente / Y nadie puede borrar los días que dejamos atrás..."), lo mismo en 'Down south' o en la preciosa declaración de entrega y amor que es 'We two', otra donde Paul da muestras del talento inagotable que ostenta a la hora de conmover únicamente a través de una sencilla melodía + letra. De igual forma, en la vereda del frente estarán esos temas de corte más rockero como 'Lost horizon' o la exquisita 'Come inside', momentos en donde el disco abraza la fuerza como motor y en dicha línea consigue sonar contundente, así como en las enormes 'Ripples in a pond', 'Never know' o 'Life can be hard' encontramos al inglés en su faceta más romántica, juguetona y (como siempre) optimista, esta vez recurriendo al medio tiempo como arma de belleza.  

Mención aparte merece por supuesto Andrew Watt y su trabajo en producción, porque ojo al dato: Paul McCartney ya no puede cantar. Así como se lee. El vocalista se dejó la garganta durante los cientos de conciertos realizados a lo largo de estos últimos veinte años por lo que la voz que hoy le queda es realmente mínima, sin embargo, la mezcla acá ha logrado entre sutiles filtros y múltiples capas vocales ocultar dicho daño obteniendo un resultado realmente notable. 

The boys of Dungeon Lane es otro álbum increíble que Paul McCartney anota en su registro (y ya van...), un álbum que si bien es sencillo e incluso obvio en su sonido, es capaz en cada canción de sonar mágico, elegante, hermoso, sensible y sofisticado. Escribir esto emociona, no cabe duda, junto al genio de Liverpool continúa viviendo parte importante de lo que nos vuelve humanos, la capacidad de crear belleza a partir de la nada, de hacer carne la emoción de manera honesta. El mismo Paul tiene esto muy claro, por eso a la hora de cerrar este álbum en lugar de ir a la grandilocuencia decide volver a lo básico en canciones como 'First star of the night', 'Salesman saint' y la preciosa 'Momma gets by', diez minutos que funcionan como un acto de absoluta entrega hacia lo que ha sido su historia junto a la música. 

Bendito seas Paul, bendito seas... 

¿Canciones? 'As you lie there', 'Days we left behind' y 'Mountain top'.

8,5 / 10
¡Excelente! 

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