"Más directo y efectivo..."
Yendo a la música propiamente tal, el disco tiene un claro problema: la lista de los temas y extensión del álbum. De hecho, la partida es débil, con una 'Tridentium' que introduce largos pasajes instrumentales complementados con un relato hablado sucedida por una veloz 'Ascent', sin embargo, ninguna de las dos logra efectivamente atraparnos. Será recién en los siete minutos de 'As seen in the unseen', que pone énfasis en los aspectos melódicos, seguida de la excelente 'The qryptfarer' (la mejor de todas) cuando el asunto comience a repuntar con convicción, en esta última entregando parte de los arreglos más interesantes del trabajo con una batería que protagoniza y desarrolla exquisitas atmósferas junto a teclados. Esta última junto a la pasada por 'Ulvgjeld & blodsodel' (una que habría funcionado mejor como apertura del disco) + la agresiva 'Repository of divine transmutation' arman el tridente más consistente en el álbum. El problema es que en adelante el disco comienza a redundar volviéndose muy pesado, en ocasiones yendo al medio tiempo ('Phantom of the nemesis') o a veces acelerando ('The exonerated') pero siempre entre canciones de cinco minutos que pese a estar ejecutadas de manera impecable y gozar de una producción exquisita (todo suena en su lugar, hay que decirlo), no presentan grandes sorpresas en materia de estructuras o arreglos.
Grand serpent rising es un (muy) buen disco que trae de regreso la fórmula que Dimmu borgir viene desarrollando desde hace dos décadas pero en versión bastante más directa y efectiva respecto a los antecesores (sobre todo en la comparación con el pomposo Eonian de 2018). El disco funciona aunque con tres o cuatro canciones menos claramente se disfrutaría mejor...
¿Canciones? 'As seen in the unseen', 'The qryptfarer' y 'Repository of divine transmutation'.

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