"Frescos y envolventes..."
Hay mucho que destacar acá, tanto individual como colectivamente. La banda no se ha complicado en términos de duración, nuevamente entregándonos un disco conciso de cuarenta minutos con canciones que jamás se alargan más allá de lo necesario. Es como si Møl tuviesen muy claro el potencial de cada una de las pequeñas joyas que inteligentemente han ido soltando a lo largo del camino, por lo que no han sentido la necesidad de ostentar técnica ni complejizar artificialmente el sonido. Un buen ejemplo de esto es la partida a cargo de 'Dream', muy atmosférica en su minuto inicial para luego soltar una sucesión de estrofas sin que la canción necesariamente llegue a un coro marcado. Son tres minutos que perfectamente podrían haber sido un tema instrumental que antecediese al abanico sonoro que en adelante desplegará el álbum, marcado principalmente por los ganchos melódicos que se proponen, alcanzando momentos notables en las guitarras de 'Young' o ya avanzado el disco en 'Dissonance', los pasajes más íntimos y desnudos de 'Hud' o en ese sonido increíblemente abrasivo que regala la pasada por 'Garland' + 'Favour', por cierto, entre ambas armando el momento más brillante en todo el disco.
En términos estructurales, el tándem estrofa limpia / coro desgarrado será la fórmula que el álbum por lo general desarrollará, encontrando un punto alto en la ya mencionada 'Garland' pero funcionando también de buena forma en canciones como 'Sma forlis' o 'A former blueprint', esto a diferencia de 'Mimic', que será la única en todo el álbum que se acercará con mayor claridad a un metal más duro o el cierre a cargo de 'Crush' que suena como lo más ambicioso en todo el trabajo, siendo la única además que llega casi a los seis minutos de duración.
Møl han sabido sortear el siempre complejo desafío del tercer álbum con una soltura y elegancia que impresiona. Se han alejado de la oscuridad y violencia de sus inicios diez años atrás y aquello seguro alejará a aquellos seguidores más ortodoxos, acá es poco y nada lo que queda de black en la banda, eso hay que decirlo. Sin embargo, aquella ausencia se ha suplido con frescura y una cohesión sonora exquisita. La banda ha suavizado su música, si, pero siguen rebosantes en talento a la hora de construir canciones envolventes. Aquí el abanico se ha abierto y veremos hacia donde disparan a futuro pero por ahora, nos han vuelto a entregar uno de los buenos discos que habremos oído en el año.
¿Canciones? 'Young', 'Garland' y 'Favour'.

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