"¡Vaya ovarios...!"
Y es que salvo honrosas excepciones como el single 'Fuck me eyes', que desarrolla entre explosivos sintetizadores la historia de aquella compañera de colegio que todos tuvimos y fue siempre sexualizada por sus compañeros ("Ella solo está tratando de sentirse bien / Todos quieren sacarla / Pero ninguno quiere llevarla a su hogar...") o la balada folk 'Nettles', canciones con cierta vocación comercial donde la vocalista suena como una especie de Taylor Swift más oscurilla (algo hay que comer, claro está, así que hay que tratar de meter algún hit), el disco por lo general navega entre sonidos lúgubres. De hecho, cabe el mencionar que incluso en los singles mencionados Ethel no se limita en absoluto y lleva la duración de estas canciones por sobre los seis minutos. Es decir, ni cuando quiere ser comercial la tipa se ajusta a los estándares. Pero lo dicho, que el resto del álbum se debate entre lugares bastante sombríos, abriendo al desnudo únicamente junto a una guitarra eléctrica en 'Janie' para luego meterte de segundo tema (!!) un melancólico instrumental al piano como 'Willoughby's theme'. Insisto en el punto, hay pocas concesiones acá con el auditor y aquello evidentemente funcionará como una barrera prácticamente infranqueable para quien no esté dispuesto a sumergirse de lleno en la propuesta.
Dicho lo anterior, puede que hayan momentos en que a la vocalista "se le vaya la mano", pues si bien se entiende claramente el objetivo sonoro que persigue el disco, hay pasajes algo excesivos que juegan algo en contra, como la pasada por 'Willoughby's interlude' + 'Dust bowl'. No porque estos sean malos temas, de hecho, la segunda es un excelente atrevimiento que sostiene su relato sobre una atmósfera siempre densa pero que va aumentando su intensidad entre suaves oleadas de teclados, el problema es que antes me has entregado un instrumental de siete minutos de duración que en cierto modo entorpece la experiencia pues la vuelve demasiado pesada. Esto también ocurrirá en la recta final del disco donde cosas como 'A knock at the door' o 'Tempest' no pueden si no emocionar por la valentía que muestran en sus estructuras (la segunda siendo una joya extensa e intensa que roza el post rock), sin embargo, los quince minutos de 'Waco, Texas' no se justifica en lo absoluto, una canción potente pero que tarda demasiado en explotar dejando nuevamente la sensación de que acá faltó algo más de edición.
Nadie podría de todas formas criticar los ovarios de esta mujer. ¡Cuánto coraje! Con Willoughby Tucker... la vocalista nos ha entregado un trabajo de tono personal que responde unicamente a sí misma, con un montón de excelentes letras y arreglos desafiantes. Aunque le sobren minutos, el álbum estará seguramente entre lo más valiente que habremos oído este año y tan solo por eso ya vale absolutamente la pena. Por cierto y para finalizar: ojalá algún día Hayden pueda filmar su película....
¿Canciones? 'Fuck me eyes' y 'Tempest'.

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