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martes, 18 de octubre de 2016

White Lies : Friends // 2016

Menos explosivos, más luminosos.


Dentro de toda esta corriente nostálgica de setentas y ochentas, que tan de moda se puso con la llegada del nuevo siglo, White lies fue una banda que acabó quedándose bajo el bus. Dicho en simple: los ingleses llegaron a la fiesta cuando entre Interpol, Editors, White stripes, Arctic Monkeys, Killers y los Strokes se habían bebido todo lo que había en el lugar. 

Cargó entonces la banda, desde su debut en 2009, con el estigma de ser "copias de la copia", cartel que no lograron sacarse de encima con ninguno de sus trabajos posteriores (el excelente Ritual y un sólido Big TV), pese a en ambas ocasiones regalar puñados de grandes canciones y haber realizado méritos para ser tomados en cuenta. El caso es que entendiendo la necesidad de crecimiento es que aquella linea insinuada en 2013 se acentúa en este cuarto álbum de White lies, privilegiando cada vez más melodías y sutiles ambientes por sobre las efectivas explosiones de sus inicios, alejándose también de la oscuridad y abrazando un sonido mucho más luminoso cargado al mundo de los teclados. 

En materia de críticas se suele invocar aquel cliché del "álbum maduro", pero la verdad es que por ahí baila Friends, un disco que, a diferencia de cualquiera de los tres trabajos anteriores de White lies, se cuece a fuego lento y no se obsesiona con la búsqueda del hit. Y es que ni siquiera los más potenciales singles de este álbum, me refiero a 'Take it out in me' o 'Morning in L.A', se encuentran cercanos el enganche inmediato que desprendían temas como 'Death', 'Strangers', 'Bigger than us' o 'There goes our love again'. ¿Significa esto un retroceso para la banda? No necesariamente, aquello el tiempo lo dirá, pero si se aprecia en esta versión 2016 de White lies la intención de no repetir el plato, lo cual se agradece.

Escapan por tanto esta vez de las guitarras y se centran en el trabajo de teclados, los cuales siempre han estado presentes en su sonido pero nunca fueron tan protagonistas como en esta ocasión. No abandonan por cierto la vocación melódica y vuelven a regalar exquisitos coros en 'Hold back your love' o la excelente 'Come on' (mis dos favoritas del disco) o en las baladas 'Don't want to feel it all' + 'Is my love enough', pero esta vez suenan muy limpios, con guitarras que solamente acompañan de manera sutil. 

Dentro del riesgo que la banda ha tomado me parece destacable el que, pese a la ausencia de temas particularmente inmediatos y memorables, Friends logre ser un álbum grato y por momentos muy interesante. No es su mejor disco y probablemente le pese su falta de fuerza pero mantiene a flote la propuesta de una banda que al día de hoy sigue sin tener un mal álbum. Ojo al dato.


3.0 // Bueno, cumple. 

Otras reseñas de White lies:
2013 // Big TV
2011 // Ritual

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