sábado, 16 de enero de 2021

Killer Be Killed : Reluctant Hero (2020)

 "A la altura de sus integrantes ..."

El problema del debut de Killer be killed en 2014 pasó por el haber generado una mixtura agradable al oído pero que no cuajó como debió. Aquel disco se sintió como si cada integrante hubiese aportado con dos o tres canciones pero con una puesta en común algo convencional, de ahí que el proyecto rápidamente pasase al olvido y tras el debut honestamente creo que pocos aventuraron una continuación. Sin embargo, la pandemia generó el milagro y acá los tenemos de regreso mediante un disco que efectivamente corrige lo anteriormente dicho. Dicho en simple: esta vez si han parido un trabajo con vida propia, sin canciones que pareciesen ser descartes de Dillinger escape plan, Mastodon o Soulfly sino donde efectivamente percibimos una colaboración efectiva.

Nos encontramos así con un conjunto que muestra cohesión en su sonido, con algunas canciones que apuestan por la dinámica acelerada y el rocanrol en sus guitarras (digamos, lo que habrían querido lograr unos Volbeat pero jamás han podido), ahí luce en la partida el brillante tridente compuesto por 'Deconstructing self-destruction', 'Dream gone bad' y 'Left of center', otras que apostarán por un mayor peso, estructuras cambiantes y más agresivas, como 'Filthy vagabond' (caótica en su comienzo y muy Motorhead en los coros), 'The great purge' o la excelente 'Comfort from nothing', mientras que habrá instantes mucho más oscuros y de tiempos más calmos, con toda la banda aportando un determinado condimento, como ocurre en 'Inner calm from outer storms' (otro punto altísimo del disco) o en 'From a crowded wound' (un dato freak: ¿idea mía o Max Cavalera en el 3:15 y 3:40 emula al Rob Halford de 'Nailed to the gun'? ). Finalmente, para el cierre han dejado quizás lo más débil del disco: dos temas muy directos como 'Aminus' y 'Dead limbs', algo redundantes en ideas, más un cierre algo forzadamente meloso con 'Reluctant hero', que abre bastante débil pero mejora muchísimo en su recta final.

A destacar a lo largo del álbum la performance en batería de un notable Ben Koller (quien debuta en la agrupación tras el alejamiento de Dave Elitch), de enorme protagonismo en prácticamente todo el disco, pero también el que en general cada canción funciona gracias al aporte evidente de los cuatro integrantes tanto instrumental y como vocalmente (no hay canción en que los tres vocalistas no se crucen, lo cual siempre luce natural). 

No era tarea fácil pero han logrado generar un conjunto que suena plenamente homogéneo, once canciones que regalan dinámica, fuerza y peso, agresividad y fiereza pero sin conformarse con lo obvio en sus estructuras, algo que se ya se apreciaba en el debut pero acá han mejorado muchísimo. Un tremendo segundo álbum para el proyecto. Metal fresco y equilibrado. 

¿Canciones? 'Dream gone bad', Filthy vagabond' y 'Inner calm from outer storms' .

8 / 10
Excelente


Otras reseñas de Killer be killed:

miércoles, 13 de enero de 2021

Anaal Nathrakh : Endarkenment (2020)

 "Se adaptan y crecen ..."

A medida que transcurren los años no puedo sino confirmar la idea de que si existe un género que durante estas últimas dos décadas no solo se ha mantenido en pie sino que además ha parido obras cada vez más creativas, exigentes y fantásticas, es el metal. Quienes revisan este blog sabrán que acá yo no me impongo límites y más bien paseo por un amplio abanico de sonidos, pero siempre, año tras año, es en el metal donde encuentro mayores muestras de crecimiento continuo. Todo esto a propósito del más reciente trabajo de Anaal Nathrakh, una banda de productividad no menor (con este son once álbumes en dos décadas) pero donde siempre la brutalidad ha estado garantizada. Su álbum debut, The codex necro (2001), es una verdadera bestialidad y desde ahí el dúo (en estudio, ya que en vivo cuentan con músicos de apoyo) poco a poco ha ido incorporando matices a su sonido, conectando su característico black con elementos cercanos al grindcore, baterías cada vez más evidentemente programadas e incluso guiños al industrial que hicieron que su anterior entrega, A new kind of horror (2018), les hiciese parecer por momentos una especie de Fear factory más extremo. 

Otro elemento que poco a poco ha ido aportando cambios al sonido de la banda es el trabajo vocal que Dave Hunt (a.k.a V.I.T.R.I.O.L) viene realizando. Era físicamente imposible que el vocalista pudiese sostener durante tantos años la performance demencial que ostentaba diez años atrás, de ahí que durante esta década lo hayamos oído incorporando elementos a sus interpretaciones. En ese camino, la pasada por Passion (2011), Vanitas (2012) y Desideratum (2014) definitivamente marcó un antes/después para la dupla Irrumator/V.I.T.R.I.O.L, permitiéndoles madurar su propuesta y complementarla tanto en términos musicales como interpretativos para lograr llegar a algo como lo que oímos en este Endarkenment.  

Algo de lo que hablo se puede apreciar de inmediato en la partida de este álbum, 'Endarkenment' (la canción) es tremendamente veloz (la batería programada se nota demasiado eso si) pero se sostiene en base a un coro marcadamente melódico, con Hunt incorporando chillidos varios pero cantando limpio en casi toda la canción. ¿Aviso respecto a lo que vendrá a futuro? Puede ser, que no sería el primero ni el último que deberá modificar sus registros para poder seguir adelante. En 'The age of starlight ends' sucede algo similar, acelerador a fondo en las estrofas + coros melódicos y limpios, mientras que en 'Thus, always, to tyrants' lo oiremos al límite del desgarro. Como sea, el álbum durante sus primeros diez minutos no regala segundo de calma y será recién en 'Libidinous (a pig with cocks in its eyes)' cuando la dupla ralentizará un tanto los tiempos con un Dave Hunt emulando de manera particular (y espectacular) a King Diamond previo a los coros mediante unos agudos fenomenales (aunque dudo en vivo pueda hacerlos y menos pasar desde ahí al coro limpio). El ejercicio, sin embargo, resulta digno de elogio pues la contundencia que logran es tremenda. 

Existirán otros momentos en el álbum en donde la banda se esfuerza en sostener los niveles caóticos de antaño, como ocurre en 'Beyond words' o 'Sindularity' (donde vuelven a sonar los agudos) mientras que la fórmula característica del disco (el balance gruñidos/coros limpios) volverá a aparecer en la pasada por 'Feeding the death machine' + 'Create art, though the world may perish'. Finalmente el disco cerrará  perdiendo algo de sorpresa con 'Punish them', que suena muy de manual y parece ser relleno simplemente, y 'Requiem' que iba por las mismas pero a sus tres minutos introduce un quiebre instrumental que se agradece.  

Anaal nathrakh han vuelto a cumplir de sobra mediante un álbum que continúa mostrándolos ansiosos por expandir sus límites y que también los re inventa en función de su presente. Se concentran en continuar sonando extremos, lo cual es bastante decir tras dos décadas de existencia, pero han sabido adaptarse a sus condiciones actuales. 

¿Canciones? 'Endarkenment', 'The age of starlight ends', 'Libidinous (a pig with cocks in its eyes)'.

8/ 10
¡Excelente!

lunes, 11 de enero de 2021

Cadaver: Edder & Bile (2020)

"Preciosa brutalidad..."

Este álbum me ha movido hacia una reflexión: desde 2021 en adelante no publicaré resúmenes de fin de año en diciembre, serán en enero del siguiente. Y es que álbumes lanzados en el cierre de año terminan en tierra de nadie y quedan fuera del conteo teniendo méritos de sobra para estar. Esto a propósito de Edder & Bile de los noruegos de Cadaver, quienes tras un receso de dieciséis años (!!!) han regresado. O deberíamos expresarlo más bien en singular pues la banda hoy es un proyecto solitario de Anders Odden (a.k.a Neddo), quien seguramente motivado por el cáncer que debió enfrentar en estos años decidió desempolvar a su vieja banda con la ayuda de Dirk Verbeuren en batería (Soilwork, Scarve y Megadeth, entre otros). El álbum ha resultado finalmente toda una sorpresa por múltiples motivos pero principalmente por la capacidad que Neddo ha mostrado acá para lograr conjugar brutalidad extrema con una creatividad envidiable. Dicho en simple: Cadaver ha regresado con un álbum que contiene lo mejor del death sin ser declaradamente death y que se las arregla para entregar contundencia en piezas que por lo general no superan los tres minutos de duración. 

Son muchos los puntos positivos desde donde se puede abordar el sonido de Edder & Bile pero el primero de ellos debería ser la producción a cargo de Adair Daufembach. Maravillosa. Absolutamente orgánica, con una batería en primer plano donde realmente puedes percibir cada caja, bombo y platillo que se golpea. Desde ahí se construye todo (bueno, el álbum completo fue escrito por la dupla Odden + Verbeuren), los riffs demoledores y las vocalizaciones guturales de un Neddo que parece querer vomitar y transmitir todo lo que significó su lucha contra el cáncer. Otro aspecto a destacar es que el álbum no responde a patrones, no parece calcular nada y simplemente apuesta por la brutalidad desde el minuto uno, sin embargo, lejos de agotar, sus minutos transcurren sin problema alguno y funcionan como una descarga de ira dispuesta a machacar tu cerebro sin cuidado alguno.

La partida es memorable con 'Morgue ritual', cuatro estrofas que se suceden sin regalar tregua. Una verdadera descarga de energía que no cesa, solo se vomita. Esto a diferencia de 'Circle of morbidity' o 'Feed the pigs' (¡cómo suenan los bombos en esta!), dos donde la dupla repara en jugar con los tiempos, donde si se reconocerán coros y colaboraciones en voces de Jeff Becerra (Possesed) y Kam Lee (Massacre), entregándole un elemento de color y diversidad de inmediato al álbum. Que decir, el disco lleva diez minutos y nos tiene completamente sumergidos en si. Pero aún hay más, 'Final fight' es otra que golpeará directo al mentón con Neddo desquitándose en un notable "Don't tell me what to do! You don't know what it is! That made me be like this...!", así como también lo hará 'Deathmachine', con la salvedad de que aquí han sabido regalar entre el 1:30 y 2:30 una pasada instrumental que quiebra por completo el tema (para bien). 

La cara B del disco abrirá con el single 'Reborn', otra joya. Un doble pedal incesante que se acompaña de riffs melódicos para a los cincuenta segundos iniciar una cabalgata adictiva. Enormes. Luego el grito de terror que es 'The pestilence' ("No existe cura / Ya ha sucedido antes / La plaga que nos destruirá / La madre de todas las muertes"), con una temática apocalíptica que se volverá a tocar en 'Years of nothing' ("No sobrevivirás / La muerte prosperará / El sacrificio de años de nada" ), una que va a la segura como 'Edder & Bile' para cerrar todo con la estupenda 'Let me burn', la más lenta del álbum (la única además que supera los cuatro minutos) y que por cierto Neddo manifestó quisiese sonase en su funeral con todos los asistentes leyendo su letra: "Bienvenidas llamas / Consumiendo mi carne / Déjenme asarme y arder / Jódanse todos, tuve mi turno / Estoy muerto / No más vida para vivir / No hay miedo / Estoy muerto".

Cadaver, Anders Odden + Dirk Verbeuren, han compuesto un álbum que ciertamente no descubre nada nuevo y tampoco pretende disfrazar aquello. Edder & Bile trata de dos amigos que se han reunido a hacer lo que mejor saben hacer, el punto es que les ha quedado honesto, afilado, furioso y creativo. Con poco han logrado demasiado regalándonos con seguridad uno de los mejores álbumes que nos habrá dejado 2020. 

¿Canciones? 'Circle of morbidity', 'Reborn', 'Let me burn'.

8,5 /10
¡Excelente!

sábado, 9 de enero de 2021

Hatebreed : Weight Of The False Self (2020)

 "En exceso genérico..."

Seguimos repasando álbumes rezagados de 2020 que quedaron en los borradores. En esta ocasión escribiré respecto al noveno álbum de Hatebreed, una de esas bandas que pese al paso de los años han decidido (ya sea por opción o falta de recursos) el mantenerse fieles a una línea y estilo. El caso es que desde Perseverance (2002) les venimos oyendo un metal rabioso, juvenil, cargado al hardcore y que desde Supremacy (2006) comenzó a incorporar con fuerza elementos groove. De ahí en adelante la verdad es que la fuerza siempre ha estado pero también la monotonía, encontrando altos y bajos durante estos quince años en idénticas proporciones. Ahí, un álbum como The concrete confessional (2016) aparece como lo mejor que han grabado en dicho período. Cuatro años atrás sonaron tan furiosos as usual pero particularmente inspirados, publicando un álbum tan sólido que incluso a día de hoy sigue sonando como el trabajo definitivo de Hatebreed. Tras alcanzar dichas cotas, en esa dirección solo se podía bajar el nivel, que es lo que ha ocurrido con este Weight of the false self, un disco que sin ser malo de plano inevitablemente trae a la mente el cliché del "más de lo mismo" y deja la sensación de que todo lo que oímos en el lo podemos encontrar en otros trabajos de la banda trabajado de igual o mejor forma. 

Los condimentos están todos, un Jamey Jasta que vocalmente se deja una vez más la garganta y una banda que acelera a fondo desde su partida a cargo de 'Instinctive (Slaughterlust)', metiendo mucha fuerza, velocidad y pesados riffs que van marcando las estructuras, el problema es que desde ahí se van sucediendo fórmulas muy similares y que a instantes suenan demasiado simples, como ocurre en 'Let them all rot' o en 'Weight of the false self' (la canción), las cuales sostienen su peso en la repetición insistente de un coro. En la primera, por ejemplo, se insiste en un "Give them what they want / New ways to die / Pile all the heads / Pile them hight" mientras que en la segunda se machaca con la contagiosa "If you wan to make a difference in the world it means / You have to be different from the world you see / Free your self from burdens that you know exist / Don't carry the curse of the fatalist...". Otro conflicto aparece con la similitud de los fraseos (nada nuevo por cierto en Hatebreed, que otros álbumes también han pecado en lo mismo), donde una canción como 'Set it right (start with yourself)' suena tan genérica que carece totalmente de identidad, y ni hablar de las temáticas, muchas en torno al tema de mirarse al espejo a eso de que "el cambio empieza por uno" pero abordado con letras demasiado básicas y obvias. 

Se agradece la aceleración que regalan en el cierre de 'A stroke of red' seguida de la hardcore 'Dig your way out', que te sacan del letargo en el que el álbum venía cayendo tema tras tema, también los solos melódicos que incorpora 'Cling to life'  sin embargo, es poco esto para 35 minutos en general bastante monótonos, pese a que, insisto, la fuerza en las ejecuciones está. 

El álbum sabe a poco, sobre todo considerando desde donde venían (quienes no lo han oído, les recomiendo vayan por ese The concrete confessional), dejando la sensación de que aquel gran paso de 2016 fue más bien una excepción a la regla para una banda que a día de hoy continúa sin asentar definitivamente su nivel. Buenísima portada eso si.

¿Canciones? 'Weight of the false death', 'Cling to life', 'A stroke of red'.

5 / 10
Nada muy especial 

miércoles, 6 de enero de 2021

Dark Tranquillity: Moment (2020)

 "Nuevas piezas, pero el equilibrio se mantiene..."

Tras treinta años en activo, a comienzos de 2020 Niklas Sundin (principal guitarra y fundador de Dark tranquillity) anunciaba su alejamiento de la agrupación. ¿Los motivos? Agotamiento y el ya no encontrar ganas para seguir en gira. El comunicado llegaba para sumarse a la partida de Martin Henriksson, segunda guitarra hasta 2016, lo cual claramente sembraba dudas respecto a la continuidad de los suecos. Sobretodo viniendo de un álbum tan sólido y reconocido como Atoma (2016). Sin embargo, el tridente compuesto por Mikael Stanne (voz) + Anders Jivars (batería) + Martin Brandstrom (teclados y producción) decidió continuar. Contra viento y marea incorporaron a Christopher Amott (Arch enemy) + Johan Reinholdz (Andromeda) a las filas, y junto a este último (que aparece en los créditos de todas las canciones) se sentaron a trabajar durante cuatro meses hasta acabar de componer y grabar Moment, un álbum que no evidencia en absoluto el terremoto vivido por Dark tranquillity tras la partida de uno de sus pilares.

En efecto, el álbum número trece de los suecos sostiene el nivel que la banda suele acostumbrar de la mano de un death melódico de manual pero siempre diverso. En la partida este colocará el énfasis en los juegos de guitarras y un sonido que prácticamente no regala tregua. Esto se aprecia en canciones como 'Phantom lord', 'Transient' o 'Identical to none', las  cuales proponen cabalgatas aceleradas que apuntan a la médula del género cuyo factor común es el lucimiento en la sección del solo, regalando guitarras melódicas muy atinadas y que fluyen sin problema. Más adelante, sin embargo, el álbum entregará un matiz en la pasada por 'The dark unbroken', 'Remain in the unknown' y 'Standstill', una sección mucho más emocional, incluso comercial, donde voces limpias dialogarán con guturales y se incorporarán incluso arpegios de teclados. Este ir y venir, que pasará desde temas más directos a uno que otro más oscuro, se sostendrá durante toda la segunda mitad del disco, volviéndolo algo predecible en su recta final (siendo este su único defecto) aunque siempre cumpliendo en materia técnica. 

Con Moment los suecos de Dark tranquillity han vuelto a cumplir mediante doce canciones (diez quizás habría sido suficiente) donde han sabido incorporar a nuevos elementos entre sus líneas sin desequilibrar su característico sonido melódico. No descubren nada nuevo (tampoco hace falta) y salvo dos o tres canciones apuestan por un sonido en exceso correcto, pero continúan sonando atractivos aunque por debajo a sus antecesores. Algo más de frescura se habría agradecido, digamos, salirse un poco del manual...

¿Canciones a destacar? 'Transient', 'The dark unbroken'.

7/10
Muy bueno.

martes, 5 de enero de 2021

Vivo Recomendado: R.E.M (Festival Glastonbury , 1999)


Ayer 4 de enero el gran, inolvidable y siempre subvalorado Michael Stipe cumplió 61 años de vida. En el instagram quise subir por tanto algún video en vivo de R.E.M y en esa búsqueda me encontré en YouTube con este pedazo de actuación que hoy paso a recomendar en homenaje también al recuerdo de lo que fue esta tremenda banda.

Le di play a la presentación principalmente porque era de 1999, digamos, el año de Up (el más triste, oscuro y fascinante álbum en la carrera de R.E.M), sin embargo, de aquel trabajo interpretan en este show solo cuatro temas: 'Daysleeper' (que fue el single principal de dicho disco), 'At my most beautiful' (preciosa versión), 'Walk unafraid' (siempre una maravilla en vivo) y 'Why not smile' (en un claro gusto que se dieron en versión acústica). El resto osciló entre hits y alguna vieja joya que quisieron recuperar, todo siempre en un ambiente de mucha energía y una entrega absoluta por parte de una banda que siempre lució así, libre y espontánea. 

R.E.M fue de esas bandas que nunca se vendió. Que cuando las ideas comenzaron a desaparecer y la voz a desaparecer, decidieron anticiparse y dejarlo. En este 2021 se cumplirán diez años ya sin ellos, y bueno, se les extraña y admira en proporciones equivalentes.  

Sonaron aquel 25 de junio de 1999 canciones pertenecientes a los álbumes: Life rich pageant/1986 (1), Document/1987 (3), Out of time/1991 (1), Automatic for the people/1992 (3), Monster/1994 (3), New adventures in Hi-Fi/1996 (1) y el mencionado Up/1999 (4)

Repertorio de este show: 
Apertura: 'Daysleeper'
Sección rock para venirse arriba: 'Wake up bomb' + 'The one I love' 
Pasada más íntima: 'Sweetness follow' + 'At my most beautiful'
Hits: 'Everybody hurts' + 'Losing my religion'
Guitarras nuevamente: 'Walk unafraid' + 'Star 69' + 'Finest worksong'
Primer cierre: 'Man on the moon'

Bis acústico: 'Why not smile' 
Recta final: 'Crush with eyeliner' + 'Tongue' + 'Cuyahoga'
Cierre definitivo bien arriba: 'It's the end of the world as we know it (and I feel fine)' 

Que decir, conciertazo. 
¡Que lo disfruten!

domingo, 3 de enero de 2021

Juan Luis Guerra: Privé (2020)

"De lo bueno poco..." 

En plena navidad, un histórico de la música latinoamericana nos ha regalado un singular EP. Me refiero al dominicano Juan Luis Guerra, quien el pasado 25 de diciembre publicó Privé, cinco canciones (tres clásicos de su repertorio + dos temas inéditos) en versiones suaves y alternativas, y digámoslo, un trabajo bastante digno de atención y que incluso nos deja con gusto a poco al acabar. 

A destacar la versión de 'A pedir su mano' que el compositor acá encaja, muy tranquila y que la reinventa totalmente respecto a la clásica interpretación de 1990 incluida en el mítico Bachata rosa, mientras que lo que hace con 'Las avispas' y 'Ojalá que llueva café' cumple en lo suyo. Otro punto alto se logra en 'Pambiche de novia', una bachata más lenta en tono romántico y que muestra al compositor absolutamente vigente mientras que 'Donde nacen tus besos' entrega una balada en una línea más de manual.

Durante todos estos años he sido injusto acá en el blog con la figura de Juan Luis Guerra, a quien le estoy en deuda, sin embargo nunca es tarde para comenzar y aunque fuese un mínimo comentario quise comenzar este 2021 repasando su más reciente regalo. Está bien logrado Privé, son 17 minutos se que hacen nada dada la cohesión que muestran y la atmósfera de tranquilidad que entregan, a juzgar por el resultado, ojalá se hubiese animado a más.

6,5/10
Cumple y algo más...