martes, 9 de abril de 2024

Norah Jones: Visions (2024)

"Lo más amigable en toda su carrera..."

Innegable es el hecho de que la carrera de Norah Jones lleva al menos quince años moviéndose en medio del silencio, sin embargo, también lo es el que tomas cualquiera de sus álbumes más recientes y todos cumplen de sobra, todos son material de calidad. Aunque el mundo no se entere. La estadounidense incluso se las ha arreglado para regalarnos dos discos fenomenales en este período, como fueron Little broken hearts (2012) y Pick me up off the floor (2020). Lo cierto es que su música, marcada por la sutileza del piano e influencias jazz, siempre jugará a contracorriente respecto a lo que solemos oír, más en estos tiempos donde todo dura quince segundos. Dicho en simple: los discos de Norah Jones no funcionan y jamás funcionarán en quien busca oír algo inmediato, su propuesta suele ser una invitación a detenerse en el sonido, en el mensaje y ahí cada cual verá si está dispuesto a dedicarle el tiempo necesario. Sin embargo, de algo hay que vivir. Y cuando te entregas de lleno a una obra sólida y profunda pero de baja aceptación popular seguro se siembran dudas al interior de la artista. Que es lo que parece haberle ocurrido a Norah previo a este, su décimo trabajo, por lo que esta vez ha optado por una línea más amena.  

Visions debe ser por tanto el disco más accesible de Norah Jones en largo tiempo, si es que no en toda su carrera. Y es que comenzando desde lo estético (ha optado por los colores, se ha maquillado y cortado el pelo) y siguiendo con lo musical, la vocalista nos presenta varias de las canciones más "alegres" y optimistas que ha grabado. Para muestras lo que hace en 'Staring at the wall', 'Paradise' o 'Running', que son singles evidentemente en el disco, momentos donde reconocemos coros marcados y tiempos bastante más ágiles respecto a los que suele Norah abordar. No se quedará atrás abriendo el disco con una amena 'All this time', cerrando con la curiosa 'That's life' o complementando entre vientos con una grata 'Queen of the sea', entregando así una columna vertebral bastante coherente con el concepto liviano del disco. 

El resto serán marcas de la casa propios de la artista, yendo al desnudo total en 'Visions' o regalando una preciosa 'Alone with my thoughts' en la recta final, siendo la pasada por 'I wanna dance' +  'I'm awake' + 'Swept up in the night' el único momento del álbum donde Norah se excede más allá de lo necesario, entregando diez minutos bastante espesos que contrastan con el espíritu amenos que venía trayendo el disco. Digámoslo: un par de estas se las podría haber ahorrado y el disco ganaba puntos. 

De todas maneras, el regreso tras cuatro años de Norah Jones se ajusta al nivel que nos tiene acostumbrados. En esta ocasión ha bajado un tanto el nivel de profundidad, yendo hacia sonidos y estructuras más fáciles de seguir pero sin abandonar su esencia. Le ha quedado un disco simple pero no por esto vacío. Y bueno, pues lo de siempre, no culpemos a la mensajera, que si esto no llega a las audiencias que merece no es culpa de la artista si no de un mundo que no es capaz de estar a la altura. 

¿Canciones? 'Staring at the wall', 'Running' y 'Alone with my thoughts'. 

7/10
Muy bueno.

 

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