lunes, 10 de junio de 2019

Rammstein : Rammstein (2019)

“Una excusa para mantener la máquina rodando...”

Las cosas como son: a estas alturas del partido no parece ser demasiado lo que una banda como Rammstein tenga que decir. Sin ir más lejos, demasiadas expectativas no existían en torno a esta nueva entrega, la cual ha llegado a nosotros para confirmar precisamente la sensación mencionada, de  que al haber agotado las giras de grandes éxitos los alemanes necesitaban material nuevo para mantener la máquina rodando. Por cierto: no pasa nada si lo admitimos. 

Nos encontramos así frente a un disco homónimo que ya desde su portada nos dice poco y al adentrarnos en su contenido menos aún. Se suceden de esta forma una seguidilla de medios tiempos tan correctos como planos, un conjunto que entrega dos o tres temas que sin duda funcionarán en sus conciertos (‘Deutschland’, claro ejemplo) pero que no apunta mucho más allá. 

En este sentido, el álbum se plantea como una colección de lugares comunes de Rammstein, ahí los teclados de la bailable ‘Radio’ activan la nostalgia de los inicios de la banda, divierten los coros femeninos + extrañas pronunciaciones de ‘Auslander’ (ojo a los remix electrónicos que se entregan en la versión single, que están simpáticos), engancha el desgarro vocal de Tinn Lindemann en ‘Puppe’ y funciona la grata pasada melódica que entrega ‘Was ich liebe’, sin embargo, no encontramos suficiente peso en ‘Zeig dich’ (que se construye sutilmente además sobre la melodía de ‘Aerials’ de System of a down) ni demasiado aporte en la acústica ‘Diamant’, mientras que con ‘Sex’ quedamos mirando el techo al constatar que si imaginamos la voz de Matt Bellamy, estamos frente a un tema 100% Muse (y del mal Muse).

Que un disco de 45 minutos se quede sin argumento entrando en el nudo (el álbum se termina al séptimo tema, tras ‘Was ich liebe’ no hay nada más que oír) habla de unos Rammstein que desde una década al menos se han reconocido abiertamente como “una banda de directos”, una especie de Kiss actuales. Ahí, sobre el escenario, todo anda como debería: la pirotecnia, el fuego, las luces y colores. Ahora, en el estudio es otra cosa, ahí este disco no es más que una excusa para salir a recorrer el mundo. 

2.5 : Nada muy especial. 


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