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sábado, 16 de noviembre de 2013

Sepultura // The Mediator Between Head And Hands Must Be The Heart // 2013

En caída libre hacia el desencanto

Siempre defendí la valentía que mostró Sepultura tras la partida de Max Cavalera. Y si bien los primeros discos de aquella nueva etapa no me convencieron (ni Against, Nation ni Roorback me enganchan hasta el día de hoy), si me merecía respeto el que los tipos siguiesen adelante guiados por una potente convicción musical y no, como tantos otros, solamente por el valor de la marca. Ahora, luego de aquel vacilante comienzo la agrupación encontró en el notable Dante XXI  (2006) y el aceptable A-lex (2009), los mejores momentos de la banda durante esta etapa con Derrick Green en las voces. En 2011 llegó Kairos (ya sin Igor Cavalera en la batería), un disco correcto que dejó de lado la experimentación para adentrarse en sonidos más directos y este 2013 nos encontramos con un álbum que mantiene aquella linea e incluso pretende sonar más extremo aún, The mediator between head and hands must be the heart (primera y ultima vez que escribo el maldito título) debe ser el disco que posee más guiños al death metal de los inicios de Sepultura, el problema es que el álbum peca en donde mismo pecó Kairos, es decir, al intentar ser más directo, el sonido de la banda pierde diversidad y con el correr de los temas se vuelve tremendamente monótono. 

Lo mejor del trabajo está en lo brutal que suena la partida. "Trauma of war" y "The vatican" son dos temas increíbles en donde Eloy Casagrande (el reemplazante de Igor en batería) se luce realizando un trabajo extraordinario y Derrick Green logra llevar sus registros al extremo. Más adelante el álbum insistirá sobre temas veloces y densos, todos en la misma dirección por lo que cuesta encontrar matices, destacan, por ejemplo, los interesantes juegos de percusiones en "Manipulation of tragedy" o las pausas que presenta "Grief" pero en general el disco no presenta variedad, limitándose básicamente al abuso del doble pedal y al peso que entregan las guitarras de Andreas Kisser

Ni Kairos ni este nuevo álbum son malos de plano, el problema es que se visualiza un agotamiento y una falta de ideas que espanta. Algo similar a lo que le ha ocurrido a Max Cavalera con el nuevo disco de Soulfly, no alcanza a quedar completamente claro lo que persiguen con cada nueva entrega...

2.5 / 5
Monótono


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